PARA CONTEMPLAR LA VIDA SILVESTRE EN LAKE TAHOE
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El Lago Tahoe, por lo general, es sinónimo de aventura y deportes extremos como el jet skiing, el esquí y el snowboarding. Muchos viajeros de distintas partes del mundo llegan a las orillas del lago para atravesar sus aguas en vehículos motorizados o para descender de las alturas de los montes a velocidades vertiginosas. Sin embargo, existen otras actividades menos agitadas, pero que requieren de la misma concentración, una de ellas, es la contemplación de la vida salvaje.
Actualmente, a mediados del mes de enero, muchas personas de los alrededores se reúnen en el Lago Tahoe, equipados con trípodes, potentes binoculares y cámaras fotográficas de última generación con una sola finalidad: apreciar al águila calva norteamericana. Para realizar este pasatiempo (que para muchos es considerado un deporte) se requiere de mucha concentración, paciencia e instinto. Hay que saber escoger un buen lugar en las zonas más altas de las montañas o las áreas más despejadas de las orillas del lago para así tener el mejor ángulo de visión.
A pesar de que esta ave ya no es considerada como una especie en peligro de extinción, característica que le brindaba mayor dificultad a la disciplina, la cantidad de personas que llegan al lago en busca del águila no ha disminuido esta temporada, por el contrario, ha aumentado. La finalidad de esta actividad no es sólo el entretenimiento, ya que son muchos los científicos que también participan en la búsqueda, sólo que con el objetivo de monitorear la evolución del ave ahora que se encuentra fuera de peligro. De esta forma se puede tener información confiable casi al cien por ciento de las temporadas de reproducción y los factores que se requieren para esto se produzca. Finalmente, la información recolectada por los científicos es enviada a la Universidad de California, exactamente al Santa Cruz’s Predatory Bird Research Group, para analizar los datos.
La observación por parte de los científicos continuará por intervalos de tiempo determinados por los próximos tres años para complementar la información que ya proporcionó un estudio comprendido entre el años 1986 y 2005, el cual determinó que el incremento en el número de aves es de aproximadamente 6% al año en el área nororiental.
Aparentemente esta actividad se ha tornado bastante científica en los últimos años, sin embargo, el número de aficionados se ha incrementado esta temporada debido principalmente al aumento en el número de aves por observar, concentrándose en su mayoría en la zona sur, donde la dificultad de encontrar un ejemplar es mayor. Por más que parezca contradictorio, casi todos los practicantes de este deporte concuerdan en que mayor dificultad implica mayor emoción.
Entre los lugares ideales del lago para poder ver al águila calva se encuentra Reagan Beach, en la costa sur del lago. Más que una playa propiamente dicha se trata de un parque que dispone de un área de juegos, cancha de voleibol y un snackbar. Muchos de los lugareños escogen Reagan Beach para realizar barbacoas al aire libre y pasar un buen momento con la familia y amigos. Uno de los hospedajes más recomendados y que se encuentra muy cerca de Reagan Beach es el Howard Johnson Inn, un hotel de dos estrellas que, si bien no tiene todas las comodidades existentes, es bastante útil cuando se desea pasar la noche cerca a la mejor área para observar al águila calva.
El Lago Tahoe siempre ha sido un excelente lugar de esparcimiento y recreación. Esta temporada cuenta con una atracción más cuyo costo es cero. Se trata de una oportunidad única para visitar un lugar diferente y pasar muy buenos momentos, solo o acompañado.
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